
Pirocúmulos: cómo los incendios forestales crean sus propias tormentas, y por qué los excursionistas deben mirar al cielo
Cuando el calor de un incendio forestal es lo bastante intenso, su corriente ascendente forma una imponente nube de pirocúmulo; y si esta crece hasta convertirse en un pirocumulonimbo, el fuego ha creado su propia tormenta. Estas tormentas de fuego lanzan rayos secos que prenden nuevos incendios a decenas de kilómetros de distancia y vientos descendentes que hacen que el fuego se comporte de forma impredecible. Aprender a reconocer una en formación es una auténtica habilidad de seguridad para cualquiera que se encuentre en una zona propensa a incendios.







